martes, marzo 16, 2010

La capacidad de disfrutar y asombrarse

¿Te acuerdas cuando eras niño? yo sí, recuerdo claramente como me fascinaba cualquier cosa. Estar con mis abuelos, con mi mamá, etc. que mi abuelo me llevara a su trabajo. Ahí me botaba y tenía muuuucho espacio para jugar. Era una construcción, él era Arquitecto y algunas tardes y los sábados me llevaba a revolver la mezcla y a pegar ladrillos. Yo quería ser albañil. y lo disfrutaba... y me asombraba. Hacer un túnel en un montón de arena para la mezcla, un túnel que pasaba completamente de un lado para otro. La sensación en las manos, el olor de la arena mojada, el llegar hasta el punto medio y empezar a rascar del otro lado porque ya no me alcanzaba el brazo. ¡Simplemente maravilloso!

Ahora que recuerdo, era bien fácil entretenerme, y disfrutaba horrores esos tiempos con mi abuelo. Cuando crecí, como a eso de los 8 años, le ayudaba a preparar la raya de los albañiles. Contaba el dinero y le hacía montoncitos para que pagara. y ¿cual era mi pago? solo contar dinero y poco después ¡Aprender a Manejar!. Podrás pensar que era irresponsable, es mas, mi mamá así lo creyó, y me asustó tanto que yo mismo le dije a mi abuelo que ya no quería aprender. Se coartó mi capacidad de disfrute. Creo que esa fué la primera vez. La siguiente que recuerdo fué cuando era un poco mas adolecente; estaba muy agobiado por mis asuntos escolares y me iba a jugar frontenis al club. Estaba muy lejos y nadie me podía llevar y obviamente no me dejaban ir solo.
Me encontré con un frontón muy cerca de mi casa y estaba FELIZ jugando en las tardes y un buen día se me ocurrió decirle que jugar frontenis me relajaba y hacía que mis problemas perdieran importancia y una vez mas me prohibió ir. Decía que no quería que me volviera un vago como mi abuelo... ¿?
Ese hombre que me daba tiempo, me llevaba a su trabajo y me consentía como Nadie me ha consentido jamás, llamarlo ¿vago? cuando conocí la historia de mi mamá, entendí el porqué de su comentario, como a los 25 años.

Años después un maligno carnal me invitó a hacer una audición para el grupo de animación en Reino Aventura, y no me quedé en el grupo. Califiqué a uno mejor que se llamaba Microshows y que era el encargado de hacer el show vaquero, un show de El Zorro y otros más... cuando le dije a mi mamá q quería tomar clases de baile para mejorar mi desempeño en los shows por poco y se desmaya. En esa época disfrutaba muchísimo el poder bailar, actuar y además me pagaban por ello. Desafortunadamente para mi yo de esa época todo eso se perdió.

Total que se perdió el disfrute, me aguaban la fiesta sistemáticamente, o al menos yo así lo creía.

Toda esa presión para seguir un camino diferente al que yo quería, dió fruto. Soy la persona que mi mamá y mi abuela querían que fuera. Hombre de bien, Ejecutivo, con una carrera y profesión, etc. Obviamente tiene mi matiz, no estoy hecho a la letra de ellas, inclusive de los deseos de mi abuelo, y tengo momentos de disfrute, pero como todos saben, cada vez son menos e igualmente el asombro dificilmente llega.
¿me estaré amargando? no creo.
Antes todo era nuevo y ahora hasta lo nuevo es viejo. aunque tengo que admitir que el domingo en el concierto de ColdPlay me asombré. Estos amigos nos pidieron hacer la Ola, si, la del estadio con los celulares encendidos y ¡WOOW! se vió increíble, me recordó al concierto de Michael Jackson en 1993 cuando al ritmo se encendían los encendedores y se veía el desfase de la velocidad del sonido. ¡Simplemente Fabuloso!.

Y pensé "Pobres de aquellos que pierdan la capacidad de disfrutar, porque se convirtieron en autómatas y van con la corriente" y honestamente los he visto. Y tú, ¿ya la perdiste? 


2 comentarios:

Marian@ dijo...

Me gustó mucho tu entrada.

Creo que tienes razón en que conforme crecemos cada vez perdemos más la capacidad de asombro.

Me recordaste a mí en muchas cosas. Imagínate, yo quería ser entrenadora de Keiko.

Ahora me dedico a escribir y es muy difícil porque a veces los papás y la gente de mi alrededor no consideran válido un trabajo si no es en un corporativo de 9 a 6.

Pero cada vez me preocupa menos, porque cada vez recuerdo que sólo tengo una vida y quiero dedicarla a lo que me apasiona.

Hagamos lo que hagamos no perdamos esa capacidad de asombro.

Isabel Palacios dijo...

Me gustó mucho tu post... habla de que eres un hombre con valor y valores... Nunca dejemos de sorprendernos de nada... aunque sea muy pequeñito. Saludos!